" MIS OBRAS SURGEN HABITUALMENTE DE UN IMPULSO ESPONTÁNEO DE IMPROVISACIÓN AL PIANO EN EL QUE VOY TOCANDO HASTA QUE ENCUENTRO ALGO QUE ME PARECE INTERESANTE, ALGO CON MAGIA. A PARTIR DE AHÍ, COMIENZA UN PROCESO MÁS RACIONAL EN EL QUE BUSCO EL EQUILIBRIO DE LOS ELEMENTOS AL MISMO TIEMPO QUE TRAZO UN HILO CONDUCTOR QUE PAREZCA ESPONTÁNEO, NATURAL Y QUE LOGRE TRANSMITIR. "
L a sensibilidad de Marta Cascales se percibe desde el primer momento en el que la conoces. Pero también se transmite en cada una de sus piezas musicales, como si de una forma de comunicar sus emociones se tratara. La joven pianista y compositora catalana ha ido dando forma a su presente a través de la pasión por la belleza, el arte y más concretamente la música. Una nota de sonoridad y amor en un mundo que a pesar de mostrarse cada vez más convulso y frágil, nos muestra un rayo de luz que trasciende en cada una de sus obras.
Rodeada de una familia carente de músicos, el arte siempre fue y continúa siendo pieza fundamental en la vida de Marta además de un nexo de unión familiar muy significativo. Tanto sus padres (interiorista y maquetista), como su hermana Carla, artista visual y escultora, han sido una constante inspiración y apoyo para caminar a través del mundo musical. Sin embargo, Marta siempre tuvo claro hacia donde debía dirigirse. Desde muy temprana edad sintió una fuerte y natural atracción por la música. “Cuando tenía 8 años a mi hermana Carla le trajeron para Reyes un mini teclado Casio de juguete. Ella lo tocó una vez como mucho y entonces fue a parar a mis manos. Recuerdo que me pasaba horas jugando, aprendiendo canciones e inventando las mías propias”, nos cuenta Marta recordando sus primeros pasos en el mundo de la música. Era el inicio de un camino que continuaría comenzando sus clases de piano con apenas 11 años. Un momento que recuerda con ilusión y emoción.
“Cuando tenía 11 años montaron una escuela de música en el colegio donde estudiaba, y pedí a mis padres que me apuntaran a clases de música. Recuerdo hasta cómo llegaron los pianos a la escuela, esa imagen de la llegada de los pianos ya me fascinó.”
Tan grande fue la atracción hacía el mundo del piano, que desde ese momento comenzó a devorar las piezas que le enseñaban, con dedicación, pasión y una tremenda ilusión por aquello que llevaba a cabo, incluso llegando a componer sus primeras piezas. De forma sencilla, a través de la intuición y un proceso natural que le llevó a iniciar su carrera como compositora.
Desde entonces, Marta ha sido capaz de volar sin alas en un viaje precioso e incluso inesperado. Uno de esos que permiten disfrutar cada uno de los pasos que da más allá del lugar al que el destino es capaz de llevarle. Y a lo largo de dicho camino ha ido creando piezas musicales que han inspirado y especialmente emocionado a cada una de las personas que han tenido la oportunidad de escucharlas. Es su objetivo principal. “A través de mis piezas busco emoción, que les mueva algo por dentro. Que paren, que se detengan a escuchar, a estar en el presente. Busco que miren hacia su interior y recuerden e imaginen”.
Y desde luego que lo consigue. Marta ha ido creciendo tanto personal como profesionalmente hasta día de hoy recorriendo una travesía mágica acompañada de la mano de su familia, muy especialmente de su hermana Carla Cascales, artista visual y escultora con la que comparte estudio. Un espacio que les permite dar rienda suelta a su creatividad y sensibilidad para llevar a cabo proyectos preciosos donde música, pintura y escultura se combinan para emocionar a todas aquellas personas que disfrutan de sus eventos y exposiciones. Además, Marta se encuentra en un momento muy especial en el que disfruta del lanzamiento de su reciente y último álbum Anoche, el cual define como “una culminación del trabajo creativo con el piano que llevaba haciendo estos últimos años”. Un conjunto de preciosas piezas grabadas en Barcelona con diferentes pianos que le ha dado la oportunidad de investigar una amplia variedad de sonidos, y que además le ha llevado a masterizar cada una de las canciones en Nueva York, de la mano del talentoso Alex Saltz.
Son días bonitos para Marta, una persona que brilla y ha sido capaz de encontrar ese camino hacia la felicidad a través del arte, de la música. Una fusión de talento y esfuerzo que sin duda ha valido la pena, regalándole una vida plena que le permite disfrutar creando auténticas joyas musicales para nuestros oídos.
Último lanzamiento "Anoche": link directo
Spotify Playlist: Marta Cascales Alimbau
" MIS OBRAS SURGEN HABITUALMENTE DE UN IMPULSO ESPONTÁNEO DE IMPROVISACIÓN AL PIANO EN EL QUE VOY TOCANDO HASTA QUE ENCUENTRO ALGO QUE ME PARECE INTERESANTE, ALGO CON MAGIA. A PARTIR DE AHÍ, COMIENZA UN PROCESO MÁS RACIONAL EN EL QUE BUSCO EL EQUILIBRIO DE LOS ELEMENTOS AL MISMO TIEMPO QUE TRAZO UN HILO CONDUCTOR QUE PAREZCA ESPONTÁNEO, NATURAL Y QUE LOGRE TRANSMITIR. "
L a sensibilidad de Marta Cascales se percibe desde el primer momento en el que la conoces. Pero también se transmite en cada una de sus piezas musicales, como si de una forma de comunicar sus emociones se tratara. La joven pianista y compositora catalana ha ido dando forma a su presente a través de la pasión por la belleza, el arte y más concretamente la música. Una nota de sonoridad y amor en un mundo que a pesar de mostrarse cada vez más convulso y frágil, nos muestra un rayo de luz que trasciende en cada una de sus obras.
Rodeada de una familia carente de músicos, el arte siempre fue y continúa siendo pieza fundamental en la vida de Marta además de un nexo de unión familiar muy significativo. Tanto sus padres (interiorista y maquetista), como su hermana Carla, artista visual y escultora, han sido una constante inspiración y apoyo para caminar a través del mundo musical. Sin embargo, Marta siempre tuvo claro hacia donde debía dirigirse. Desde muy temprana edad sintió una fuerte y natural atracción por la música. “Cuando tenía 8 años a mi hermana Carla le trajeron para Reyes un mini teclado Casio de juguete. Ella lo tocó una vez como mucho y entonces fue a parar a mis manos. Recuerdo que me pasaba horas jugando, aprendiendo canciones e inventando las mías propias”, nos cuenta Marta recordando sus primeros pasos en el mundo de la música. Era el inicio de un camino que continuaría comenzando sus clases de piano con apenas 11 años. Un momento que recuerda con ilusión y emoción.
“Cuando tenía 11 años montaron una escuela de música en el colegio donde estudiaba, y pedí a mis padres que me apuntaran a clases de música. Recuerdo hasta cómo llegaron los pianos a la escuela, esa imagen de la llegada de los pianos ya me fascinó.”
Tan grande fue la atracción hacía el mundo del piano, que desde ese momento comenzó a devorar las piezas que le enseñaban, con dedicación, pasión y una tremenda ilusión por aquello que llevaba a cabo, incluso llegando a componer sus primeras piezas. De forma sencilla, a través de la intuición y un proceso natural que le llevó a iniciar su carrera como compositora.
Desde entonces, Marta ha sido capaz de volar sin alas en un viaje precioso e incluso inesperado. Uno de esos que permiten disfrutar cada uno de los pasos que da más allá del lugar al que el destino es capaz de llevarle. Y a lo largo de dicho camino ha ido creando piezas musicales que han inspirado y especialmente emocionado a cada una de las personas que han tenido la oportunidad de escucharlas. Es su objetivo principal. “A través de mis piezas busco emoción, que les mueva algo por dentro. Que paren, que se detengan a escuchar, a estar en el presente. Busco que miren hacia su interior y recuerden e imaginen”.
Y desde luego que lo consigue. Marta ha ido creciendo tanto personal como profesionalmente hasta día de hoy recorriendo una travesía mágica acompañada de la mano de su familia, muy especialmente de su hermana Carla Cascales, artista visual y escultora con la que comparte estudio. Un espacio que les permite dar rienda suelta a su creatividad y sensibilidad para llevar a cabo proyectos preciosos donde música, pintura y escultura se combinan para emocionar a todas aquellas personas que disfrutan de sus eventos y exposiciones. Además, Marta se encuentra en un momento muy especial en el que disfruta del lanzamiento de su reciente y último álbum Anoche, el cual define como “una culminación del trabajo creativo con el piano que llevaba haciendo estos últimos años”. Un conjunto de preciosas piezas grabadas en Barcelona con diferentes pianos que le ha dado la oportunidad de investigar una amplia variedad de sonidos, y que además le ha llevado a masterizar cada una de las canciones en Nueva York, de la mano del talentoso Alex Saltz.
Son días bonitos para Marta, una persona que brilla y ha sido capaz de encontrar ese camino hacia la felicidad a través del arte, de la música. Una fusión de talento y esfuerzo que sin duda ha valido la pena, regalándole una vida plena que le permite disfrutar creando auténticas joyas musicales para nuestros oídos.
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