" TRABAJAMOS CON PRODUCTOS ECOLÓGICOS DE PROXIMIDAD, CON LA SATISFACCIÓN DE NUESTROS CLIENTES Y EL BIENESTAR DE NUESTRO EQUIPO COMO PRIORIDADES. SIEMPRE HEMOS QUERIDO QUE NUESTROS PROYECTOS SEAN SOCIAL Y MEDIOAMBIENTALMENTE RESPONSABLES. "
L ejos de las grandes capitales europeas, las empresas sostenibles también pueden tener éxito gracias a una combinación de ideas innovadoras y productos locales. Deluz y Compañía es la prueba de que hay otra forma de hacer las cosas y de que es posible triunfar con ella, incluso en sectores tan competitivos y saturados como la hostelería.
Nacida en la capital de Cantabria hace 15 años, esta empresa familiar cuenta actualmente con 8 restaurantes en Santander y Madrid, así como con una cadena de supermercados ecológicos de reciente creación, El Súper de los Pastores. Con una facturación de 11 millones de euros en 2019, un 51% de mujeres en puestos directivos y un 95% de empleados fijos, el proyecto fundado en 2006 por los hermanos Carlos y Lucía Zamora se ha convertido en un modelo a seguir para aquellos negocios que buscan implementar prácticas sostenibles de manera integral.
“Cuando abrimos Deluz, nuestro primer restaurante, yo tenía una larga trayectoria en puestos directivos dentro de grandes cadenas internacionales de restauración y Lucía trabajaba como consultora legal para varias ONG. Teníamos claro que queríamos crear una empresa con un modelo social responsable desde el principio”, nos cuenta Carlos. Su tono amable y cercano refleja su pasión por un proyecto al que ha dedicado gran parte de su tiempo y energía en los últimos años.
“Ya entonces, en 2007, comenzamos a establecer relaciones comerciales con pequeños productores de alimentos orgánicos y pasamos a un modelo de compra directa a los agricultores, algo que hasta entonces no se había hecho en España”. Carlos señala la importancia de este movimiento audaz y algo arriesgado en un momento muy cercano al inicio de la crisis financiera y económica que golpearía al país en los años siguientes.
Fue precisamente en ese período cuando Deluz y Compañía amplió su negocio con la apertura de otros restaurantes: Días Desur, El Machi y El Italiano en Santander; y La Carmencita, Celso y Manolo y Café Angélica en Madrid. Posteriormente llegaría la puesta en marcha de La Caseta de Bombas en la capital cántabra, ya en 2017, y de La Vaquería Montañesa, local ubicado en el distrito madrileño de Chamberí.
En consonancia con el propósito social del proyecto, las personas siempre han estado en el centro del modelo de negocio de Deluz y Compañía. Muchos de los miembros de la plantilla llevan años en la compañía y han sido ascendidos a puestos directivos, mientras que el 25% de los empleados proceden de diversos proyectos para personas en riesgo de exclusión social. Además de esto, la compañía ha impulsado diversas iniciativas sociales colaborativas a lo largo de los años. Entre ellas, destaca el servicio de catering para escuelas y otras instituciones que gestionaron entre 2009 y 2019 junto con AMPROS, una asociación local para personas con discapacidad intelectual. “En 10 años, pasamos de servir 100 comidas al día a más de 1.100”, indica Carlos.
Nos confiesa asimismo que la sostenibilidad es un valor fundamental en esta empresa cántabra, algo que conlleva ciertos riesgos en una ciudad mediana como Santander. En ella no existen nichos de mercado suficientemente grandes y los hábitos de alimentación responsable no están tan extendidos como en las principales capitales europeas.
A este respecto, Carlos destaca los desafíos de elegir productos ecológicos: “Hay que tener en cuenta que la materia prima de nuestra cocina es más cara. Nosotros compramos verduras, pescado y carne directamente de productores locales, y solo piezas enteras y productos de temporada. Por ejemplo, aprovechamos cada parte de una vaca antes de comprar otra. Esto nos obliga a ser más imaginativos con la forma en que preparamos nuestros platos, claro (de 200 kilos de carne, solo 20 son entrecot), pero la calidad de cada plato es excepcional y a los clientes les encanta. Igualmente, buscamos crear ambientes acogedores en los que todo el mundo tenga cabida, evitando un modelo basado en el turismo y logrando que la gente venga a nuestros restaurantes con regularidad, lo que ayuda a promover el consumo local y un estilo de vida de calidad".
Lo local también ha resultado clave en la respuesta de Deluz y Compañía a la crisis del sector provocada por la pandemia de COVID-19. “Nuestra red de agricultores y ganaderos ha sido de suma importancia en esta etapa”, afirma Carlos. “En 2017, creamos, junto con seis productores de carne de vacuno ecológico de la región, Siete Valles de Montaña, una cooperativa para preservar el medio natural de Cantabria y la actividad tradicional de los habitantes de sus zonas rurales, estrechamente vinculadas a la ganadería desde hace siglos. Además de habernos asegurado el suministro de carne de primera calidad para nuestros restaurantes, nos alegra mucho estar contribuyendo a frenar la despoblación del mundo rural y ayudando a mantener sus modos de vida, a menudo ligados a usos más responsables del suelo. Siempre hemos cuidado mucho las relaciones con nuestros proveedores, y con la llegada de la pandemia nos vimos obligados a comercializar sus productos de otra forma. Así nació El Súper de los Pastores”.
Durante los primeros meses del primer confinamiento, en la primavera de 2020, solo negocios esenciales como los supermercados pudieron permanecer abiertos al público en España. Y cuando los restaurantes encendieron sus fogones de nuevo, tuvieron que operar con múltiples restricciones. Por ello, poner en marcha una cadena de tiendas de alimentación con productos ecológicos fue una solución casi perfecta para la empresa, que desde entonces ha seguido expandiendo esta línea de negocio por Cantabria, Vizcaya y Madrid.
El éxito de estas iniciativas empresariales impulsadas por Deluz y Compañía denota un cambio claro en el comportamiento de los consumidores, marcado por un interés creciente por los productos ecológicos y una mayor conciencia del impacto que sus acciones tienen en su propia salud y en el medio ambiente. “La pandemia ha acelerado un cambio de tendencia que ya había comenzado hace algún tiempo. Tenemos que comprar más productos locales, comprar menos, pero de mayor calidad. Resulta esencial asegurar la trazabilidad de los alimentos que consumimos y entender que podemos reducir nuestra huella de carbono a través de nuestras decisiones de compra”, apunta Carlos antes de despedirnos.
Texto: Jose María Sainz-Maza Del Olmo
" TRABAJAMOS CON PRODUCTOS ECOLÓGICOS DE PROXIMIDAD, CON LA SATISFACCIÓN DE NUESTROS CLIENTES Y EL BIENESTAR DE NUESTRO EQUIPO COMO PRIORIDADES. SIEMPRE HEMOS QUERIDO QUE NUESTROS PROYECTOS SEAN SOCIAL Y MEDIOAMBIENTALMENTE RESPONSABLES. "
L ejos de las grandes capitales europeas, las empresas sostenibles también pueden tener éxito gracias a una combinación de ideas innovadoras y productos locales. Deluz y Compañía es la prueba de que hay otra forma de hacer las cosas y de que es posible triunfar con ella, incluso en sectores tan competitivos y saturados como la hostelería.
Nacida en la capital de Cantabria hace 15 años, esta empresa familiar cuenta actualmente con 8 restaurantes en Santander y Madrid, así como con una cadena de supermercados ecológicos de reciente creación, El Súper de los Pastores. Con una facturación de 11 millones de euros en 2019, un 51% de mujeres en puestos directivos y un 95% de empleados fijos, el proyecto fundado en 2006 por los hermanos Carlos y Lucía Zamora se ha convertido en un modelo a seguir para aquellos negocios que buscan implementar prácticas sostenibles de manera integral.
“Cuando abrimos Deluz, nuestro primer restaurante, yo tenía una larga trayectoria en puestos directivos dentro de grandes cadenas internacionales de restauración y Lucía trabajaba como consultora legal para varias ONG. Teníamos claro que queríamos crear una empresa con un modelo social responsable desde el principio”, nos cuenta Carlos. Su tono amable y cercano refleja su pasión por un proyecto al que ha dedicado gran parte de su tiempo y energía en los últimos años.
“Ya entonces, en 2007, comenzamos a establecer relaciones comerciales con pequeños productores de alimentos orgánicos y pasamos a un modelo de compra directa a los agricultores, algo que hasta entonces no se había hecho en España”. Carlos señala la importancia de este movimiento audaz y algo arriesgado en un momento muy cercano al inicio de la crisis financiera y económica que golpearía al país en los años siguientes.
Fue precisamente en ese período cuando Deluz y Compañía amplió su negocio con la apertura de otros restaurantes: Días Desur, El Machi y El Italiano en Santander; y La Carmencita, Celso y Manolo y Café Angélica en Madrid. Posteriormente llegaría la puesta en marcha de La Caseta de Bombas en la capital cántabra, ya en 2017, y de La Vaquería Montañesa, local ubicado en el distrito madrileño de Chamberí.
En consonancia con el propósito social del proyecto, las personas siempre han estado en el centro del modelo de negocio de Deluz y Compañía. Muchos de los miembros de la plantilla llevan años en la compañía y han sido ascendidos a puestos directivos, mientras que el 25% de los empleados proceden de diversos proyectos para personas en riesgo de exclusión social. Además de esto, la compañía ha impulsado diversas iniciativas sociales colaborativas a lo largo de los años. Entre ellas, destaca el servicio de catering para escuelas y otras instituciones que gestionaron entre 2009 y 2019 junto con AMPROS, una asociación local para personas con discapacidad intelectual. “En 10 años, pasamos de servir 100 comidas al día a más de 1.100”, indica Carlos.
Nos confiesa asimismo que la sostenibilidad es un valor fundamental en esta empresa cántabra, algo que conlleva ciertos riesgos en una ciudad mediana como Santander. En ella no existen nichos de mercado suficientemente grandes y los hábitos de alimentación responsable no están tan extendidos como en las principales capitales europeas.
A este respecto, Carlos destaca los desafíos de elegir productos ecológicos: “Hay que tener en cuenta que la materia prima de nuestra cocina es más cara. Nosotros compramos verduras, pescado y carne directamente de productores locales, y solo piezas enteras y productos de temporada. Por ejemplo, aprovechamos cada parte de una vaca antes de comprar otra. Esto nos obliga a ser más imaginativos con la forma en que preparamos nuestros platos, claro (de 200 kilos de carne, solo 20 son entrecot), pero la calidad de cada plato es excepcional y a los clientes les encanta. Igualmente, buscamos crear ambientes acogedores en los que todo el mundo tenga cabida, evitando un modelo basado en el turismo y logrando que la gente venga a nuestros restaurantes con regularidad, lo que ayuda a promover el consumo local y un estilo de vida de calidad".
Lo local también ha resultado clave en la respuesta de Deluz y Compañía a la crisis del sector provocada por la pandemia de COVID-19. “Nuestra red de agricultores y ganaderos ha sido de suma importancia en esta etapa”, afirma Carlos. “En 2017, creamos, junto con seis productores de carne de vacuno ecológico de la región, Siete Valles de Montaña, una cooperativa para preservar el medio natural de Cantabria y la actividad tradicional de los habitantes de sus zonas rurales, estrechamente vinculadas a la ganadería desde hace siglos. Además de habernos asegurado el suministro de carne de primera calidad para nuestros restaurantes, nos alegra mucho estar contribuyendo a frenar la despoblación del mundo rural y ayudando a mantener sus modos de vida, a menudo ligados a usos más responsables del suelo. Siempre hemos cuidado mucho las relaciones con nuestros proveedores, y con la llegada de la pandemia nos vimos obligados a comercializar sus productos de otra forma. Así nació El Súper de los Pastores”.
Durante los primeros meses del primer confinamiento, en la primavera de 2020, solo negocios esenciales como los supermercados pudieron permanecer abiertos al público en España. Y cuando los restaurantes encendieron sus fogones de nuevo, tuvieron que operar con múltiples restricciones. Por ello, poner en marcha una cadena de tiendas de alimentación con productos ecológicos fue una solución casi perfecta para la empresa, que desde entonces ha seguido expandiendo esta línea de negocio por Cantabria, Vizcaya y Madrid.
El éxito de estas iniciativas empresariales impulsadas por Deluz y Compañía denota un cambio claro en el comportamiento de los consumidores, marcado por un interés creciente por los productos ecológicos y una mayor conciencia del impacto que sus acciones tienen en su propia salud y en el medio ambiente. “La pandemia ha acelerado un cambio de tendencia que ya había comenzado hace algún tiempo. Tenemos que comprar más productos locales, comprar menos, pero de mayor calidad. Resulta esencial asegurar la trazabilidad de los alimentos que consumimos y entender que podemos reducir nuestra huella de carbono a través de nuestras decisiones de compra”, apunta Carlos antes de despedirnos.
Texto: Jose María Sainz-Maza Del Olmo






